viernes, 10 de octubre de 2014

La mirada reflexiva, legendaria y dual en la poética actoral de Mario Moreno (Cantinflas), ante la sociedad

La mirada reflexiva, legendaria y dual en la poética actoral de Mario Moreno (Cantinflas), ante la sociedad

Magdalena Cabassi


Este trabajo se enmarca en un proyecto centrado en el estudio de la mirada del Actor Popular a través de la significación social que representa. Partimos de la mirada del Actor Popular Mario Moreno, mejor conocido como Cantinflas, para el análisis de su trabajo actoral, referido a la aceptación que genera en las masas populares.
Nuestro propósito es analizar la forma en la cual a través de la Cultura, el actor llega al público, dejando un mensaje con intencionalidad transformadora y revolucionaria. Utilizamos la “mirada” como eje de análisis, partiendo de los estudios realizados por Noé Jitrik (2012) referidos a la importancia de la mirada en el actor, por Pellettieri (1994) especialmente la idea de mecanismos de actuación popular, incorporando el análisis de los trabajos fílmicos en “¡Así es mi tierra!”, “Ahí está el detalle” y “Su Excelencia”, y entrevistas personales donde cuenta sobre sus experiencias de vida.
Entendemos la mirada como una de las expresiones más importantes del Actor para transmitir al público, para comunicar sensaciones e ideas, como una ventana que muestra el alma, intervenida inevitablemente por las experiencias de vida de la persona. Una mirada que habla por sí misma, y que siendo una sola, genera varias sensaciones al mismo tiempo. Queremos aclarar en este punto, que se analizará la mirada, en dos aspectos, por un lado, la mirada como uno de los sentidos del ser humano, natural, como parte del gesto, y por otro lado, la mirada, como visión del Actor/ Personaje ante el mundo que lo rodea. Para Noé Jitrik, “La mirada es una puesta en escena de los sentidos. La mirada es, también, un vehículo del reconocimiento que se va construyendo en el tiempo. (…) El reconocimiento sería la culminación de la mirada como también de los que miran, ese público que se reconoce en aquello que está reconociendo.”[1] Tanto para él, para el actor como para el reconocimiento del público ante el mismo, es sumamente importante la mirada, el sentirse identificado con tal o cual personaje, dándole valor a la mirada del actor y del espectador, qué siente, qué le llega al ser que observa. Creemos que todo artista necesita de un espectador que contemple su arte, que mire y observe, y que a su vez pueda transmitirle sus ideales, sus pensamientos, pero por sobre todo, sensaciones, que no quede en un mero reconocimiento del arte observado. Vemos al artista como un posible canal de transmisión de valores e ideales ante la vida de quien contempla.
Partiendo de este concepto pretendemos, en primer lugar, estudiar la mirada del actor Mario Moreno, en relación con la mirada de sus personajes. Queremos aclarar, que para ello, es importante comenzar a analizar la experiencia de vida del actor, para luego llegar al análisis formal de la mirada como un puente entre el actor y su público. Mario Moreno, proviene de una familia humilde, donde como él dice “No faltaba nada pero tampoco sobraba nada”. En una entrevista cuenta: “Vengo de una familia muy humilde, entonces sé las necesidades del pueblo, conozco al pueblo y soy pueblo.”[2] La mayoría de sus personajes realizados en las alrededor de cincuenta películas en las que actuó, pertenecen a parte de su experiencia, de su vida, como por ejemplo en cuanto al boxeo, torero, entre otros. A su vez, consideraba que cualquier actor debe ser un observador nato de su realidad, mirar a su alrededor y en base a ello, expresarlo mediante el arte. Mario Moreno dijo: “todo lo que yo he hecho ha sido observación y ha sido extraído del pueblo mismo, porque yo, en cualquier condición que esté, soy pobre, y lo seré toda la vida.”[3] Notamos en su personaje más famoso, Cantinflas, la mirada que él realizó basándose en los habitantes de barrios humildes de México, incluyéndose a él mismo dentro de ese sector, siendo él mismo con otro nombre.
Observamos que no es casual, teniendo en cuenta el origen del actor, la llegada con el público, la identificación con él, sobre todo las clases populares, que rápidamente se sintieron representadas en este personaje, y que en muchos casos lo siguieron como ejemplo, por mostrarse como un ser sin fronteras, optimista, sensible, que a pesar de su condición en sus comienzos supo llegar a donde él quería. Pero no podemos dejar de lado, la parte de protesta ante las clases altas, los ricos, los poderosos, la policía e inclusive el gobierno, que realiza en sus personajes, y con esto, volvemos al concepto de la mirada. Notamos en sus Films una dualidad en su mirada, que se mantiene entre la relajación y la tensión basada en sus orígenes marginales, que aparece como un hombre comprador, carismático, comprensivo y que a su vez se lo ve desafiante. Un hombre, que nunca está completamente en paz, que no borra su pasado, un hombre que no es ajeno a las necesidades del pueblo, sino que lo mantiene latente y lo utiliza adrede para dejar un mensaje. En la última entrevista televisiva que le realizaron antes de su fallecimiento en 1993, dice: “Tantos problemas, y tanta injusticia que hay en el mundo. ¿Cómo puede usted ser feliz viendo a los niños que se mueren de hambre, (…) cómo usted puede ser feliz con tanta cosa injusta en este mundo?”. En su mirada encontramos este hombre sensible, que a pesar del tiempo, de su éxito en su carrera, no olvida, y que aún llora ante las impotencias que suceden en este mundo.
Esto puede verse desde el inicio de sus películas, como por ejemplo, en su primer protagónico en “¡Así es mi tierra!”, una película mexicana filmada en 1937 bajo la dirección de Arcady Boytler. En la misma, se presenta como un personaje astuto, metido en todo momento, que aprovecha las situaciones, un hombre sin poder pero que lucha por lo que quiere. Podemos ver que aún no están completamente desarrolladas las técnicas que luego lo harán a Cantinflas uno de los mejores actores populares del mundo. Dichas técnicas, estudiadas por Pellettieri[4], aparecen a lo largo de la carrera de este actor, la más destacada en Mario Moreno/ Cantinflas, ha sido el camelo, con su manera ininteligible de hablar, cometiendo errores de pronunciación. Tan desarrollado y expresivo resultó dicha técnica en Cantinflas, que la misma Academia Española, agregó en el diccionario el verbo cantinflear. También existen otros procedimientos que caracterizan a los actores populares, y sobre todo a nuestro querido Cantinflas, que no podemos dejar de lado, como por ejemplo, la mueca, siendo ésta, la base del efecto melodramático, la maquieta, como un procedimiento dominante de la interpretación caricaturesca, una forma de andar poco común, llamativa, que hace al actor popular destacarse del resto. A su vez, como explica Pellettieri, hay procedimientos secundarios tales como la acción simultánea, o mejor conocido como “robar escena”, el aparte, donde el actor habla consigo mismo, o con el público como si estuviese solo, el retruécano, funcionando como una respuesta rápida hacia otro, el doble diálogo, donde el actor habla con el “partener” y a su vez mira al público, con gestos de burla, negando lo que la palabra está afirmando. Éstos son algunos de los procedimientos técnicos del actor popular, y la mayoría de ellos aparecen en nuestro actor estudiado.
Como hablábamos anteriormente, en cuanto a la película “¡Así es mi tierra!”, encontramos a un Cantinflas, o llamado en la película “El tejón”, aún tímido, un tanto retraído en sus escenas pero donde comienzan a aparecer delicadamente sus técnicas, que luego lo llevarán al estrellato. Desde este film, podemos observar en su mirada, el deseo de progreso, de crecimiento, y a su vez una mirada que mira de costado muchas veces, una mirada que no confía plenamente y tiene bien en claro quién es y qué quiere en su vida a pesar de su juventud.
Sin embargo avanzaremos un poco en el análisis para llegar a otro de sus destacados films, en esta ocasión estudiaremos a la película “Ahí está el detalle”  realizada tres años después, en 1940. Nuevos mensajes aparecen, nuevas formas de actuación, vemos a un Cantinflas mucho más suelto con su cuerpo, más desvergonzado. En esta película se tocan temas como el hambre, la ignorancia, el trabajo, la diferencia entre los pobres y los ricos, temas de los que hablaba el señor Mario Moreno en su vida, en los que basaba sus películas al ver a su pueblo, observando a su gente, y viéndose a sí mismo, para intentar dejar un mensaje de vida y de protesta ante las injusticias. A nuestro parecer, dicho film fue el más destacado de la historia de Cantinflas, él, ya aparece como un actor consagrado, resaltando del resto, donde aprovecha este medio tan masivo como el cine, para que a pantalla grande, la gente se sienta representada, el pueblo, su gente. Basta tan sólo una mirada para que uno se sienta atraído hacia él, y al escucharlo hablar, con su forma tan particular, es inevitable que aparezca la risa. Pero, por otro lado, aparece en él, tristeza, una melancolía oculta, una mirada profunda, que nos lleva a pensar si realmente está diciendo todo lo que quiere decir, y si tal vez, esta forma propia de hablar sin sentido, nos quiere decir más de lo que está diciendo, una mirada sobre la ignorancia del pueblo, por ejemplo, o una mirada de resentimiento de clase, hacia adentro, introspectiva, marginal, de protesta, la misma mirada que llevan los más humildes. Lo que se quiere decir y no se puede, lo que uno quiere ser y no puede.
Tal vez sea por esto, el rechazo de las elites hacia él, y el cariño de las clases populares, con quienes se genera una relación cómplice, apareciendo Cantinflas como el portavoz de los desprotegidos, generando autenticidad. Vemos en sus películas que Cantinflas nunca aparece totalmente dominado, aprovechando sus recursos para salirse con las suyas, con su mirada en la que uno no se puede fiar, ya que no se sabe qué es capaz de hacer.
            Pero no nos detendremos aún, agregaremos una película más a nuestro análisis, en este caso analizaremos “Su excelencia”, realizada en el año 1966 y dirigida por Miguel Delgado. Una película por demás revolucionaria para la época, de protesta, donde por fin, Mario Moreno, dice directamente lo que quiere decir. Aparece una fuerte crítica a los gobernantes del mundo, desde el inicio, se ve la provocación hacia el embajador, el general, el almirante, el ministro, entre otros. Esta vez, aparece Mario Moreno cambiado, no por representar otro personaje, menos por representar otra clase social, sino por sus formas. Encontramos a un personaje seguro, decidido, desafiante, que sabe lo que va a decir, que no le teme a nadie. En él, vemos una mirada segura, impregnante, fija a los ojos de quienes les habla, una mirada altanera, que no se pone por debajo de las autoridades, sino a la par, una mirada real, que transmite directamente sus ideales y sus sentimientos. Desde el comienzo de la película encontramos la burla hacia las autoridades, muchas veces en acciones simples y cotidianas, como al ir a una oficina y esperar largo rato mientras “la autoridad” se toma su tiempo para atender a quien lo espera. Esta cotidianeidad que se vive comúnmente, y que en la película aparece de forma caricaturizada, es de gran agrado para el pueblo, debido a que se siente identificado directamente con esos personajes que esperan. Sin embargo, nuestro personaje analizado, más allá de su nuevo vestuario refinado, y otro tipo de desempeño en la vida, sigue siendo el mismo hombre de pueblo que comentábamos anteriormente. Esto lo podemos ver en escenas como por ejemplo cuando se encuentran todos reunidos en la mesa, a la hora de comer, su comportamiento, no es el de un ser refinado, de clase, como el de las demás autoridades. A su vez, vale destacar el trabajo de los demás actores, los representantes de los gobiernos, tomados caricaturizadamente, aparecen como “locos”, realizando un buen trabajo, vemos en ellos sus miradas desorbitadas, ansiosas de poder. Pero lo más sorprendente de dicha película, se encuentra en su final, con el discurso realizado por Mario Moreno como el Representante de la República de los Cocos, momento en el cual tiene la posibilidad de dejar su mensaje ante las autoridades del mundo. En el mismo llegando al final, dice: “Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos.”[5] Creemos que este discurso ha llegado a todos los pueblos de todo el mundo. La actuación de Mario Moreno es admirable, y como apuntábamos anteriormente en cuanto a la mirada, esta vez, se modifica, es en este momento, donde el actor habla desde lo más profundo de su ser, donde Actor/ Personaje se unifican, encontramos a través de la mirada el deseo interior de paz e igualdad, una mirada que logra hacernos sentir parte, que nos llega como espectadores, que sufre con el pueblo.
            Hemos presentado hasta aquí, un estudio sobre la mirada de Mario Moreno/Cantinflas y su llegada con el público. Nuestra finalidad es concretar un estudio sobre la mirada del Actor Popular en Latinoamérica en relación con los aspectos sociales que lo rodean.







[1] Jitrik, Noé – “La mirada”, en “Las artes que atraviesan el teatro” – Marcos Rosenzvaig -  Buenos Aires – 2012 – Editorial Capital Intelectual – P. 113
[2] Entrevista realizada por Zabludovsky a Cantinflas (1967) -http://www.youtube.com/watch?v=1fcDTVzjNwI – Consultado el 23/06/2014.
[3] Entrevista realizada por Zabludovsky a Cantinflas (1967) -http://www.youtube.com/watch?v=1fcDTVzjNwI – Consultado el 23/06/2014.
[4] Pellettieri, Osvaldo – De Totó a Sandrini. Del cómico italiano al “actor nacional” – Argentina – Buenos Aires – Galerna.
[5] Delgado Miguel – “Su excelencia” – México - 1966

Problemas para definir una estética latinoamericana

Problemas para definir una estética latinoamericana

 Magdalena Cabassi

Teniendo en cuenta que la “Estética” en América Latina es reciente en lo referido a lo histórico-social, realizaremos un análisis sobre los problemas para definir una “estética pura” de nuestra Latinoamérica. Para ello utilizaré los estudios realizados por Immanuel Kant, Friedrich Schiller, José Lezama Lima y Enrique Dussel, basándome en los orígenes de Latinoamérica, en su historia bastardeada hasta estos días, teniendo aún una asignatura pendiente con nuestra “Estética”.
            Entiendo como “Estética” al estudio sobre el origen del sentimiento puro, manifestándose a través del arte. Una ciencia que trata sobre la belleza en general y los sentimientos que suscita en el hombre. Vemos a la “Estética”  como una teoría que explica la producción del arte en una sociedad y cultura, dando cuenta de sus especificidades.  Teniendo en cuenta esta mirada sobre el significado de “Estética”, aparece nuestro primer problema, ¿Podríamos decir que todo Latinoamérica puede englobarse en una sociedad y cultura común? Como comenté en el inicio, hablar de una “Estética” Latinoamericana implica tener en cuenta la trama histórica de resistencia y mixtura para con la mirada europea. América Latina posee una gran diversidad de identidades, pero que a su vez están atravesadas por un pasado común. Durante la época de la colonia no sólo se buscó exterminar a los originarios, sino también exterminar una cosmovisión del mundo. Al generarse los procesos independentistas, los nuevos Estados latinoamericanos trabajaron en forjar una nueva identidad, que inevitablemente estaría atravesada por ese pasado originario, pero que buscó copiar modelos europeos. Desde el surgimiento de las nuevas naciones, ha existido una tensión constante entre las culturas nacionales y las culturas importadas.
Según Immanuel Kant, la estética no se funda en conceptos, su motivo determinante es el sentimiento del sujeto y no un mero concepto del objeto. Es aquí donde aparece el segundo problema: ¿Podríamos suponer que existe un sentimiento común en Latinoamérica? La falta de estudios hace que las diferencias socio-culturales e históricas que se presentan en cada país, generen una separación de sentimientos e ideales. Sin dejar de lado la colonización que ha sufrido el continente, hecho que generó una mixtura cultural, generando apropiación y reconversión de los símbolos europeos, y con esto pensamos, ¿Cuál es nuestra Estética Latinoamericana? ¿Culturas apropiadas por el eurocentrismo o deberíamos indagar sobre nuestro pasado, qué había antes de la colonización? Antes de la colonización, Latinoamérica vivió el esplendor de los grandes imperios originarios, cuyas culturas son las que mayormente han logrado sobrevivir luego de la llegada del hombre blanco. Es Schiller, entre otros, quien basado en los conceptos de Kant, realiza una investigación sobre el pasado precolombino. En sus teorías expresa el intento de generar un carácter unificador de lo bello, tomando al arte como un vehículo de una mejor organización social, refiriéndose al impulso de juego como impulso del arte, realizando cosas desinteresadamente. Educar en el arte es para Schiller educar en la felicidad, tomando al arte como un ejercicio de la libertad plena, una elección a los sometimientos de las leyes, un goce por vivir bajo límites que garanticen la sociedad común. Según el autor, el medio para llevar a cabo este proceso de ennoblecimiento, es la belleza ya que ella se relaciona íntimamente con la esencia moral del ser humano que es, precisamente, ser para la libertad, y por ello, la educación del hombre, con el objetivo de resolver el problema político de una sociedad plenamente racional y libre, debe ser estética.
Nuestro tercer problema aparece: ¿Cómo se educa en el arte Latinoamericano sin tener aún bases sólidas de una “Estética representativa”? ¿Cómo resolver los problemas políticos de una sociedad a través de una “Estética” no fundada? Latinoamérica vive en una constante lucha por reafirmar lo propio, debido a la permanente invasión cultural que sufre, priorizando la expresión por sobre una “Estética” revisionista de nuestra propia historia cultural. Revisar esta historia cultural latinoamericana exigiría contemplar el contexto histórico-político en que se fue desarrollando.
Enrique Dussel, realiza una larga investigación en pensamiento y prácticas de la modernidad/colonialidad en América, refutando ideas de otros filósofos, dándole importancia a los originarios del continente. Dussel pertenece ideológicamente a la tesis de la contraconquista, un movimiento de la descolonización, creando una nueva mirada sobre el “Barroco Americano”. Otro de los filósofos pertenecientes a esta tesis es Lezama Lima, autor de La curiosidad barroca. Dicho autor pone en primer lugar al indio o mestizo como el ser originario, perfilando una política para el modo americano de apropiarse de la estética barroca del colonizador y restituye las formas artísticas. Es él quien ilumina la mirada sobre el americano, abriendo un debate del Barroco como la primera estética del arte americano, producto del sincretismo cultural.  Encontramos en él una llegada más aproximada a la búsqueda del origen de una estética latinoamericana.
Concluyendo con este análisis, encuentro como problemáticas para definir una estética latinoamericana su reciente aparición en el ámbito de los estudios sociales, el constante estado de tensión entre la cultura local y la cultura hegemónica, la mixtura cultural y social producida en nuestra historia entre el pasado originario y el eurocentrismo colonizador. Dicha tensión puede evidenciarse en nuestra formación académica, donde la “Estética” europea continúa siendo predominante para pensar lo artístico.




Bibliografía:

-Dussel Enrique, Meditaciones anti-cartesianas: sobre el origen del anti-discurso filosófico de la Modernidad, México, 2008.

-Schiller Friedrich, Cartas sobre la educación estética del hombre, Alemania, 1795.   
 
-Lima Lezama, “La expresión americana”, Cap. II, La curiosidad barroca, México, 1993.

-Kant Immanuel, Crítica del juicio, Alemania, 1790.



Lo bello en el arte

Magdalena Cabassi

Analizando las teorías de Kant dentro de su texto “Analítica de lo bello”, encontramos al sujeto, como el ser que le da forma al objeto para que pueda reconocerlo. A este sujeto se le presentan cosas en su experiencia que construyen al objeto. Tomado de esta forma, según Kant, un sujeto cuanto más experiencia tenga, mayor va a ser su arte. Entendemos, que el mundo que el sujeto conoce es el mundo que el sujeto construye. El juicio del gusto que genera el sujeto es desinteresado, meramente contemplativo, al igual que el arte, que se contempla, que es universal, ya que tanto el que lo realiza como el que lo consume, coinciden en que el arte de por sí es ‘bello’, dándole una validez universal sin un concepto que lo restrinja.
Kant en su crítica, dentro de la experiencia estética, pone en primer lugar al juicio estético que emite el sujeto y en segundo lugar al placer que siente el mismo, dándose una relación causal, tomando al placer como producto de una actividad mental, un sujeto activo al conocimiento. Relacionando esta noción con el arte, podemos ejemplificarlo de esta forma: una persona que se encuentra ante una obra de arte, primero realiza un juicio estético ante ella, con el entendimiento y la imaginación  (relacionados por producir conocimiento) en un estado suspendido, de juego libre, en el que no se encuentra determinado por un concepto. Luego del juicio estético, aparece la agonía de este juego libre, produciendo el placer estético, el que contempla la obra de arte se entrega al placer puro de contemplarla. En cuanto a la definición de juicio estético, Kant dice: “Este juicio se llama precisamente estético también porque su motivo determinante no es un concepto sino el sentimiento (del sentido interno) de aquella concordancia en el juego de las fuerzas espirituales, a condición únicamente de que ésta sea advertida.”[1]. El arte, en su amplio aspecto, es el que opera sobre los sentidos, y es el hombre quien expresa sus sentimientos en formas bellas.
Otra de las características que expone el autor es que, la belleza de un objeto se juzga en la ausencia de un concepto del fin del objeto, a pesar de esta ausencia el objeto presenta finalidad, y gracias a ella sentimos placer en lo ‘bello’. En el arte es esencial la ausencia de un fin externo, para poder ver ‘bello’ al objeto, generando misterio, llamando la atención. Es posible que al contemplar el arte, en cualquiera de sus ramas, uno pueda saber de qué material está hecho (Ej. La pintura o escultura), o cómo está compuesto (Ej. La música), pero nadie sabe el “¿Para qué?”. Notamos que cualquier sujeto que contempla el arte, mientras lo realiza, se abstrae del mundo externo, este suceso lo explica Kant de la siguiente manera: “(…) causalidad, a saber: conservar el estado de la representación misma y la ocupación de las facultades de conocimiento sin otra intención. Nos detenemos en la contemplación de lo bello porque esa contemplación se acrecienta y reproduce por sí misma (…)”[2]. Esto sucede, por ejemplo, cuando un sujeto participa como público en una obra teatral, éste se abstrae de sus pensamientos, inconcientemente, para meterse de lleno en la historia, vivenciando el placer que le genera el mismo.
 El arte es ‘bello’, entre otros aspectos, debido a la originalidad del mismo, a un talento innato en el artista que genera obras ejemplares, no pudiendo ser derribadas a causa de tener una naturaleza y reglas propias. Es imposible expresar una fórmula de una obra de arte, ya que el mismo es producido libremente y racionalmente, con una finalidad clara, teniendo como recompensa el placer. La propia representación del arte proporciona belleza, por su forma, independientemente de su sentido y de la interpretación que se le dé.
Vemos de esta forma, la relación de la teoría de Kant con el arte, que es el sujeto en base a su razón, su experiencia y conocimiento, el que construye el arte, siendo éste, ‘bello’, por ser desinteresado, universal, con una finalidad sin fin, y necesario, generando placer.











[1] Kant, Immanuel, Crítica del juicio, Alemania, 1790, pág. 72.
[2] Kant, Immanuel, Crítica del juicio, Alemania, 1790, pág.65.

"La tempestad" de Shakespeare - Escrito

Magdalena Cabassi
"La tempestad"

“La tempestad” de Williams Shakespeare, presenta varios personajes que representan las subjetividades de la época, sobre todo, en el protagonista, Próspero. Foucault plantea la escisión entre el orden antiguo y el orden moderno, un quiebre entre el clasicismo y la modernidad. Se refiere a la primera lengua, como un puente entre la cosa y la palabra. Cree que el ordenamiento es anterior a las palabras, hablando de un orden mayor, un orden que lo abarca todo, al cual llama episteme. Con esto, Foucault estudia las formaciones discursivas, el concepto de la palabra y no la palabra en sí, realizando un entramado de relaciones que posibilitan un mundo y no otro.  En “La tempestad” de Shakespeare, podemos ver que la episteme se sitúa entre la época clásica y la época moderna, en un pasaje del Humanismo. Podemos situar a Shakespeare en el Renacimiento, pero dicho autor, en sus obras, trata sobre temas universales, y esto lo situaría como un pensador moderno. A su vez, el relato de la obra trata del naufragio del rey de Nápoles, momento ubicado en la época medieval.  Foucault dice: “De este modo, el análisis ha podido mostrar la coherencia que existió, todo a lo largo de la época clásica, entre la teoría de la representación y las del lenguaje, los órdenes naturales, la riqueza y el valor.”[1] Diferenciando a la época clásica, el autor describe a la época moderna, como una época en donde desaparece la teoría de la representación, desvaneciéndose el lenguaje, aparece una historicidad profunda, que aísla y define en su coherencia propia.
Entre los personajes de “La tempestad”, se encuentran expresiones que refieren a las distintas épocas. Próspero, el protagonista de la obra, aparece como un sujeto de la modernidad, por priorizar sus estudios, poseer conocimientos, ser un ser racional, da discursos aceptados por el público, generando una mirada conquistadora hegemónica. A su vez, tanto en Próspero como en Ariel (espíritu), podríamos situarlos en la época medieval, por su relación con la magia, sus hechizos y poderes, en relación a esta teoría cito: “Sin duda, muchos lectores del siglo XVI se fascinaron con especulaciones teóricas, algunas de las cuales tenían ecos de neoplatonismo o de <<magia natural>>”[2]. La magia aparece como factor fundamental en la isla, aparece como algo sobrenatural. Próspero con sus trucos y la música cautivadora de Ariel, controla todo lo que sucede en la isla, y gracias a esto ejerce su poder. Sin embargo, al final de la obra, Próspero renuncia a sus poderes mágicos, al haber recuperado el ducado que le robaron.  En base a su renuncia de poder, aparece la reivindicación, en la que el autor de la obra le concede al personaje la posibilidad de que exprese su monólogo y dé sus argumentos. Esta expresión de argumentos, es un pensamiento moderno y mediante la razón, explica el por qué de sus actos.
“La tempestad” de Shakespeare fue escrita en los comienzos de la colonización británica de Norteamérica, este tema, es un constante en la obra. Dentro del texto, Calibán podría tomarse como el americano colonizado y esclavizado, privado de sus tierras, portavoz de los pueblos colonizados que se rebelan ante sus colonizadores. En este caso, su colonizador es Próspero, es entre otras cosas, quien le enseña una nueva lengua: “Próspero- ¡Esclavo aborrecido, que nunca abrigarás un buen sentimiento, siendo inclinado a todo mal! Tengo compasión de ti. Me tomé la molestia de que supieras hablar. A cada instante te he enseñado una cosa u otra. Cuando tú, hecho un salvaje, ignorando tu propia significación, balbucías como un bruto, doté tu pensamiento de palabras que lo dieran a conocer. Pero, aunque aprendieses, la bajeza de tu origen te impediría tratarte con las naturalezas puras. (…)”[3]. Se puede encontrar en el personaje de Calibán, la ambigüedad, ya que provoca distintas reacciones en el público dependiendo de la época en que se interprete. En ese entonces, era normal que los ingleses vieran a los indios americanos como salvajes primitivos, y es Shakespeare quien lo presenta en la obra como un monstruo, grosero, contrastando su imagen con la presencia de otros personajes como los rasgos nobles de Próspero, los encantos de Miranda, y la forma etérea de Ariel. Calibán intenta legitimar sus argumentos por medio de la razón, este pensamiento es moderno.
En toda la obra hay discurso hegemónico y a su vez contradictorio, generando ambigüedad. Los personajes son víctimas y victimarios, se someten y se rebelan, manteniendo una constante tensión.  Todos los personajes de la obra presentan características de la época clásica y de la época moderna, desarrollados anteriormente, en particular en los casos de Próspero y Calibán.




[1] Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI, pág.16.
[2] Toulmin, Stephen, Cosmópolis, Londres, 1990, pág.56.
[3] Shakespeare, William, “La tempestad”, Londres, 1611, pág. 1710

“Querido Ibsen: soy Nora”

En la puesta en escena de “Querido Ibsen: soy Nora” podría haber un manejo del autor/actor hacia los personajes tomados como marionetas
Magdalena Cabassi

En el transcurso del análisis se tomará como eje de abordaje la puesta en escena de “Querido Ibsen, soy Nora[1], el manejo del autor/actor hacia los demás personajes, como ser creador y manipulador de la obra, generando la idea de personajes/ marionetas. En este estudio se tendrán en cuenta ciertos elementos de la puesta en escena: la particular corporalidad de los personajes, la relación entre los mismos, la relación entre la puesta y la obra “Casa de muñecas[2] de Ibsen, como así también el trabajo de sombras creadas como efecto visual que acentúa la estética de la marioneta.
La elección de este análisis, obedece a que se visualiza claramente en el accionar corporal del actor que interpreta al autor Henrik Ibsen, un control sobre los demás personajes y sobre la obra en sí misma, generando diferentes ritmos, climas, y estados. 
Se tomará como punto de partida, la decodificación de acciones interpretativas que realiza el personaje de Ibsen en la puesta en escena, para luego continuar con el desarrollo de los demás ítems.




Desde el comienzo de la obra, el actor que representa a Henrik se encuentra en una postura diferente a los demás personajes, generando un distanciamiento hacia ellos. En su corporalidad aparece una presencia firme, segura, él será quien mande. Su rostro despreocupado por las situaciones que lo rodean, denota que este personaje no se encuentra dentro de los conflictos, sino que los analiza, los intelectualiza y los crea en el mismo momento de la representación. Existen en su comportamiento corporal, gestos y acciones, a veces casi imperceptibles, dirigidos hacia los demás personajes, que denotan que es él quien está diciéndoles qué hacer y cómo hacerlo, modificando sus cuerpos, sus voces, sus estados. El ejemplo más notorio aparece en el recurrente movimiento de las manos de Henrik, a veces dando una indicación de continuar con la escena, o de pausa, como también con sus chasquidos de dedos, acciones que le dan a la obra una rítmica propia. Un detalle interesante en cuanto a la rítmica de la puesta, aparece con el pianista en escena, quien a partir de su partitura/texto dramático, proyecta e interpreta los pensamientos en base a la creación de Henrik Ibsen, plasmando los diferentes estados por los que pasan los personajes. Estos ejemplos podrían relacionarse con la imagen del director de orquesta, aquel que a través de sus manos, dirige a los artistas, guiándolos en lo que deben hacer, generando diferentes ritmos, creando una obra de arte.
Sin embargo, el actor no se detiene sólo en el armado de la escena, sino también en la corporalidad de los demás personajes como aclarábamos anteriormente. Acciones que se pueden encontrar en la obra, como por ejemplo en el momento en que se encuentra Nora con Torvald (su marido), Henrik está detrás de él y ambos realizan el mismo movimiento, estirando el brazo hacia delante con la palma de la mano abierta y levantada, generando la idea de parar a Nora. También podemos encontrar otro ejemplo, en el momento en que se encuentran  Krogstad y Cristina sentados en el sillón, es Henrik, quien mirándolos a un costado de ellos, realiza un gesto con su mano, llevándosela a su pecho y manteniéndola por un instante, segundos después, Krogstad hace lo mismo sobre Cristina.
Durante el transcurso de la obra, se puede encontrar en los personajes una corporalidad anormal, exagerada, muchas veces generando una burla de los códigos actorales cotidianos y llevando al extremo cada movimiento o gesto. En ciertas ocasiones, los personajes caricaturizan e interpretan humorísticamente alguna idea del autor en base al texto. Es Erika Fischer, autora del “Código teatral como sistema”[3] quien estudia el movimiento cinético, a partir del cuerpo, desde lo lingüístico, acústico y visual. Relacionando su análisis con la corporalidad que realizan los actores en la puesta de Lang, aparece la idea de movimientos anormales para evitar dejar al azar lo cotidiano, extrañando la actuación, con la función de no caer sólo en la palabra y generando una profundidad diferente. Los actores, a partir de sus movimientos, denotan la idea de muñecos, marionetas, seres manejados por otros, inclusive en ciertas ocasiones, esperan a que el autor (Henrik Ibsen) les de una indicación para continuar con su trabajo. Ellos en reiterados momentos le reclaman al autor por los sucesos que están viviendo, sobre todo en el caso de Nora, como por ejemplo cuando dice ciertas frases como: “Me hace vivir en el limbo y ese limbo es un infierno” “¿Qué barbaridad me hace decir?” “Que el fin sea coherente” “Usted no se atrevió a todo”.
Ibsen en su obra “Casa de muñecas”, se preguntaba sobre el vínculo social entre el hombre y la mujer, hoy a partir de la obra en análisis, nos preguntamos cómo es el vínculo entre el autor y los personajes. Teniendo en cuenta lo analizado hasta el momento, podría verse en el vínculo del autor hacia los personajes una postura de ser creador, apartado, superior a ellos. Tomando los estudios realizados por Valle Inclán, podría decirse que Ibsen se encuentra “levantado en el aire”, donde él no se cree hecho del mismo barro que sus muñecos. Esta noción de ser distinto se puede apreciar en la obra hasta el final. Muchas veces, se encuentra a los costados de la escena, mirando de reojo, otras veces de espaldas, tanto al público como a los personajes. Él es el creador absoluto, ser superior que a partir de los acontecimientos dados, va guiando a los personajes por el rumbo que desea. Este personaje/autor no se mezcla emocionalmente con lo que sucede. Teniendo en cuenta estos conceptos, los personajes funcionan como objetos simbólicos, manejados, maniobrados por el ser creador. Marionetas que hacen y dicen lo que el autor quiere.
En la puesta en escena de “Querido Ibsen: soy Nora” se realiza un trabajo visual con respecto a las sombras. Los personajes se ven reflejados en las paredes, sobre todo la del fondo, de una manera distorsionada. Cuerpos con movimientos extraños, fragmentados, varias veces con sus brazos levantados. Las sombras aparecen como un potenciador de la idea de marioneta, un doble discurso, una ambivalencia de sentido, escenas paralelas entre lo que sucede con los actores y lo que sucede con las sombras de ellos.
Edward Gordon Craig en su escrito “La Supermarioneta contra el actor”[4] realiza un estudio sobre el accionar de los actores, relacionándolo con una marioneta o títere. Craig dice que tal vez los títeres vuelvan a ser el medio de expresión fiel de los pensamientos del autor, ya que considera que el actor no debe estar influenciado por sentimientos de debilidad. Teniendo en cuenta este concepto y relacionándolo con la puesta de Lang, vuelve a aparecer la idea de marioneta y de creador. Es el autor que a partir de la creación instantánea, va manejando los hilos de la obra. Una forma de transmitir directamente lo que el autor desea. Sin embargo, en ciertas ocasiones, los personajes se revelan ante este dominio, intentando liberarse, sobre todo en el caso de Nora.
Concluyendo con el análisis de la puesta en escena de “Querido Ibsen: soy Nora” con dirección de Silvio Lang,  teniendo en cuenta los estudios realizados anteriormente, existe un manejo del autor/actor hacia los personajes tomados como marionetas. Una intensidad plástica inusual en los comportamientos de los actores, generando la idea de poder creador ante el personaje de Henrik. Un autor/actor que a partir de su cuerpo y sus gestos, arma a su gusto la obra, dando permanentes indicaciones a los demás personajes. No sólo aparece como creador por sus gestos, y por los gestos de los demás personajes, sino también por haber escrito el texto en cuestión. A su vez, el trabajo de las sombras, generadora de imágenes distorsionadas, fragmentadas, no reales, de cuerpos que no son cuerpos, atribuyen a la idea de personajes/marionetas. Es Henrik Ibsen el creador absoluto, y son los demás personajes, sus títeres, quienes a partir de sus acciones completarán los deseos del autor.












BIOGRAFÍA

*Ibsen Henrik, Casa de muñecas, Alemania, Editores Mexicanos Unidos, S.A., 1981.

*Craig, E. G., El arte del teatro, Traducción de Marguerita Pavía, México, Grupo Editorial Gaceta. 1995.

*Fischer Erika, Semiótica del teatro, “El código teatral como sistema”, Ed. Arco Libros S.A., 1999.



[1] Ficha técnico artística/ Autoría: Griselda Gambaro/ Actúan:Patricio Aramburu, Belén Blanco, Edgardo Castro, Pablo Cecere, Ezequiel Díaz, Pochi Ducasse, Esteban Masturini, Victoria Roland/ Vestuario: Renata Schussheim/ Escenografía: Gonzalo Córdova/ Iluminación: Gonzalo Córdova/ Música: Pablo Cecere/ Entrenamiento corporal: Alina Folini/ Asistente de producción: María Ines Sovanni/ Prensa: Tommy Pashkus/ Producción: Miriam Bendjuia/ Colaboración artística: Alina Folini/ Dirección de arte: Renata Schussheim/ Dirección: Silvio Lang/ Año 2014.
[2] Ibsen Henrik, Casa de muñecas, Alemania, Editores Mexicanos Unidos, S.A., 1981.
[3] Fischer Erika, Semiótica del teatro, “El código teatral como sistema”, Ed. ArcoLibros S.A., 1999.
[4] Craig, E. G., El arte del teatro, Traducción de Marguerita Pavía, México, Grupo Editorial Gaceta. 1995.

"Woyzeck" de Buchner - Análisis

“Woyzeck”
Georg Buchner

Georg Buchner escribe en 1830 un panfleto político revolucionario “El mensajero de Hessen” con el cual debe exiliarse.

Características de Woyzeck:
*Es una obra inacabada, ya que el autor muere antes de terminarla.
*Existe un problema con el orden de las escenas.
*Surge en momento de agotamiento del Romanticismo. Posromántica: Hay elementos del romanticismo que no aparecen y sí del realismo. No aparece lo romántico, la amada no se construye como ideal absoluto sino que la deja como una prostituta. Woyzeck no es rebelde, es marginal, no rompe las reglas sino que las reglas le pasan por encima. Tampoco se dan las trampas complicadas y sangrientas como en el Romanticismo. *Tópico del Dinero – Realismo y Naturalismo – Típico del tópico burgués
*Ligada a las vanguardias, cercana al expresionismo por los problemas de entendimiento
*Pretende expresar el sentimiento de angustia y de rechazo del hombre en el mundo ya que no encuentra sentido en él ni en la realidad donde vive. Vacío frente a la vida. Melancolía, fugacidad del tiempo, hastío frente a la corrupción, mundo corrupto-burguesía corrupta. Paralelismo con la obra.
*Es un caso de hecho real que lee en una revista, no altera los hechos
*Posee un instinto vital, lo natural del hombre, a él la naturaleza le da miedo (contrario al Romanticismo que tiene la naturaleza idealizada)
*Elementos sociales:
  -Capitán - Ejército: Hace hincapié en ciertas costumbres (hacer pis no en la pared). Trata de disciplinarlo socialmente
  -Médico – Ciencia: Experimenta con él por sólo experimentar con el hombre. Crítica a la lógica racionalista
  -Iglesia: Tergiversar el manifiesto cristiano. No bautizado.
*Escena con el caballo, aparece animal humanizado, pero tiene relación con Woyzeck. Viaje a lo primitivo, lo marginal, lo animal. Los animales se humanizan y los humanos se animalizan.
*Woyzeck está inmerso en la naturaleza porque sabe que es una fuerza inmanejable pero no la ve objetiva para volver a ella sino que él está inmerso, objetivado, convertido en objeto de la sociedad. SINIESTRISMO, naturaleza como espacio peligroso, noche, voces, mundo dado vuelta. Es analizado por la ciencia, lo controlan. Él nunca termina de ser, por lo que puede ser que corra sin saber a dónde
*Hay un protagonista anti-héroe y de clase baja por primera vez en el teatro
*Anticuento, utiliza el recurso de polisíndeton que en todo pone y… y… y… pero con acumulación negativa
*Imagen de desolación de la convicción humana donde no hay padres, ni un adelante, no hay mundo
*Estructura de calesita: serie de escenas que se pueden ordenar de distintas maneras. En el S. XX lo utiliza Brecht, el espectador arma la totalidad cuando se va, no en la medida que lo ve (no responde a lo hegemónico)
*Lógica del caleidoscopio
*Rompe con:
-Estructura dramática tradicional – 1° Tragedia de gente pobre
-Protagonista anti-héroe
-En lo discursivo el protagonista tiene problemas para expresarse
-Protagonista tiene problemas con TODO, todos son oponentes de él, no tiene aliados.
*Discurso de los personajes con gran heterogeneidad, tienen la misma función, giran alrededor de Woyzeck.
*Naturaleza como eje en la sexualidad, procreación, animalidad del hombre, fuerzas oscuras e incontrolables que lo acosan y de las que huye
*Aumenta el ritmo y por ende el conflicto también. Escenas más breves
*TIEMPO: Hay elipsis. El corte temporal genera distanciamiento. Es el espectador el que tiene que seguir el hilo. La obra es más compleja con elipsis. Importancia del Tiempo – Productivo e Improductivo
*ACCIÓN: No se cumple porque está dispersa, el protagonista no “juega” en todas las escenas, no todo es en base a él.
*Locura como imposibilidad de compartir la imposición de lo real, no hay vínculo con el personaje
*No se cumple con el decoro, “mantener la imagen” ya que hay escenas de peleas – Decoro Neoclasicista.
*PERSONAJES:
-Woyzeck: Barbero y conejillo de indias del Doctor – No es burgués. Todos los demás personajes son oponentes a él. Woyzeck podría ser oponente a él mismo.
-Capitán: Personaje que no siente piedad por otro humano. Discurso ridiculizado en la obra. Ideología del idealismo.
-María: Ella lo único que quiere es un marido. Presa de la época de la moral y la religión. La deja mal parada.
*Lenguaje: Los personajes hablan diferente. El Capitán y el Doctor son mucho más fluentes, hablan más. Woyzeck tiene imposibilidad de comunicarse, de explicarse. Contrario al Neoclasicismo, aparecen muchos recursos para expresarse de forma oscura, nunca se sabe qué dice. Está borrada la identidad en lo que dice. Se produce un paralelismo sintáctico Ej. “Mundo, hermoso mundo”. Tiende a lo trabado, no hay una lógica de pregunta respuesta. No se sabe de qué habla.


"La rosa de papel" de Valle Inclán - Análisis

“La rosa de papel”
Ramón del Valle Inclán


Análisis de la obra:

Valle Inclán inaugura al Esperpento como género. Él es de España, nacido en 1936 y muere en la década del ’80. En esa época, España perdió en Cuba, formando una crisis moral. La mueca y no la máscara es lo que se ve en el esperpento, deformación del espejo, no es el reflejo sino que es eso mismo.

Esperpento: mamarracho, disparate, mal hecho. Personajes vacíos, máquinas, generadores de energía, deshumanizados.

En “Luces de bohemia” Valle Inclán inaugura el esperpento, nombrándolo directamente en el texto y explicándolo. El esperpento está por encima (uno de los niveles de los que habla dicho autor). Los niveles o formas están dados entre el autor y los personajes. Esperpento como crítica social.

Características del esperpento:

·         Deformación: los personajes son pura exterioridad, personajes no sustancialistas (aquellos que les puedo brindar una identidad), accionan pero no adjudicamos una identidad, accionan como “marionetas”. Por delante está la mueca. Vacíos de contenido, su contenido no afecta a la maquinaria. No son completamente vacíos porque son personas. Huella en la pintura de Goya. Plasticidad en las figuras. Muñecos, peleles.
·         Técnicas cinematográficas: (ej. Puertitas donde salen y entran). Imagen de planos, cuidado visual.
·         Apropiación del lenguaje, poetización.
·         Humor, sarcasmo, ironía desde la desvalorización.
·         Animalización, caricatura.


Análisis de la obra:

Título: Deformación de la rosa (papel). Inflamable como las personas.

“Melodrama de marionetas”: El autor marca su posición.

Personajes:

  • La encamada: caricatura, parodia.
  • Julepe: susto, borracho que gasta su dinero en la taberna. Personaje hipócrita.
  • Coro de críos: hijos de animales.





Análisis página por página:

Se habla de la muerte: P.535 – “¡Hablás como si ya fueses propiamente un cadáver!

Movimientos excéntricos: P.535 – Contoneándose, tranqueando, cadavérica.
                                           P.537- Paso claudicante de borracho. / Mano cadavérica.

Marioneta, actor/muñeco: P.538 – “Las manos yertas enclavijadas”

Animalización: P.538 – “Movía un brazo en el aire, como alón desplumado.”

Intertextualidad con Goya: P.539 – “Cara torcida” (caza de dientes- Goya)

Grotesco salvaje, deformación: P. 539

Crítica de Goya a la iglesia: P.540 – “¡Esa es la dolor que te pasa, Lucero!”, como insulto, habla de lo social.

Personaje vacío, sólo formas: P.540 – “Salen de la camisa rabicorta las canillas, doblándose como rotas velas.”

Plasticidad de las figuras. Mueca. Esperpéntico (patético, absurdo, grotesco): P. 540 Último párrafo.

Cinematografía: P.541 – El autor impone formas fuertes, (repite tres veces texto), lo define desde el texto. 3 nenes, 3 repeticiones.

Poético: P.541 – “El revólver romántico”

Caricatura: P.541 – “Peliculero melodramático.”

Gesto de Julepe, esperpéntico: P. 542- “Julepe se tira de los pelos.” Lo repite en varias ocasiones.

Animalización: P.542 – “Arratada / la voz de rata”

Velorio, esperpento: Todos sobre la difunta, en el velorio, todos la tocan y le hacen cosas. P. 545 / 546 / 547

Alusión al título: P.548- “(…) la rosa de papel se enciende como una llama.”